El THC en la sangre y saliva no son certeros para medir el efecto de la marihuana

Un nuevo estudio de la Universidad de Sydney, donde se están revisando los efectos de la marihuana al conducir, sugiere que estos biomarcadores son indicadores inconsistentes

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Tras la regulación de la marihuana en distintas latitudes del planeta, también se tiene que empezar a regular las acciones que consumidores puedes o no hacer. Algo similar con el alcohol y conducir. En Australia, por ejemplo, se está revisando la conducciones de usuarios de cannabinoides (CBD) y marihuana con altos contenidos de tetrahidrocannabinol (THC). El problema que tiene esta situación, es que ninguna prueba es efectiva en medir los verdaderos efectos de la cannabis en los usuarios.

Así lo aseguran los investigadores de la Iniciativa Lambert de la Universidad de Sydney han analizado todos los estudios disponibles sobre la relación entre el rendimiento al volante y las concentraciones en sangre y saliva de THC, el componente embriagador del cannabis. Y los resultados son sorprendentes, porque indican que las concentraciones de THC en sangre y en fluido oral son indicadores relativamente pobres o inconsistentes al efecto inducido por el cannabis.

Esto contrasta con la relación mucho más fuerte entre las concentraciones de alcohol en sangre y el deterioro de la conducción. Los investigadores afirman que los resultados tienen implicaciones para la aplicación de las leyes sobre conducción bajo los efectos de las drogas en todo el mundo.

El estudio, que fue publicado recientemente en Neuroscience & Biobehavioral Reviews, asegura que “las mayores concentraciones de THC en sangre sólo se asociaron débilmente con un mayor deterioro en los consumidores ocasionales de cannabis, mientras que no se detectó ninguna relación significativa en los consumidores habituales de cannabis”. Es decir, se nota más el contenido en los usuarios menos habituales.

Para el estudio, los investigadores reunieron los datos de 28 publicaciones que incluían el consumo de formas de cannabis ingeridas o inhaladas. A continuación, caracterizaron las relaciones entre las concentraciones de THC en sangre y en fluidos orales y el rendimiento en la conducción (o las habilidades relacionadas con la conducción, como el tiempo de reacción o la atención dividida).

En el caso de los consumidores infrecuentes u ocasionales de cannabis, se observaron algunas correlaciones significativas entre las concentraciones de THC en sangre y fluidos orales y el deterioro. Sin embargo, los investigadores señalan que la mayoría de estas relaciones eran “débiles” en fuerza.

No se observó ninguna relación significativa entre la concentración de THC en sangre y el rendimiento al volante en el caso de los consumidores “habituales” (semanales o más frecuentes) de cannabis.

“Por supuesto, esto no sugiere que no haya relación entre la intoxicación por THC y el deterioro de la conducción”, dijo el Dr. McCartney. “Nos está mostrando que el uso de la concentración de THC en sangre y saliva son marcadores inconsistentes de dicha intoxicación”.

¿Conducir volado? Dependerá de cada persona

Los investigadores también descubrieron que la intoxicación subjetiva, es decir, el grado de “volada” que los individuos decían sentir, sólo se asociaba débilmente con su nivel de “intoxicación” real. Esto significa que los conductores no deberían basarse necesariamente en la percepción de su propio deterioro para decidir si están en condiciones de conducir.

El coautor, el Dr. Thomas Arkell, de la Iniciativa Lambert, dijo: “Es mejor que las personas esperen un tiempo mínimo, entre tres y diez horas, dependiendo de la dosis y la vía de administración, tras el consumo de cannabis antes de realizar tareas sensibles a la seguridad”. Actualmente se están desarrollando aplicaciones para teléfonos inteligentes que pueden ayudar a las personas a evaluar su deterioro antes de conducir y que también pueden resultar útiles.”

El director académico de la Iniciativa Lambert, el profesor Iain McGregor, dijo: “Es evidente que las concentraciones de THC en el organismo tienen una relación muy compleja con la intoxicación. La fuerte y directa relación entre las concentraciones de alcohol en sangre y el deterioro de la conducción anima a la gente a pensar que tales relaciones se aplican a todas las drogas, pero ciertamente no es el caso del cannabis.

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