Ghana va por todo en el negocio de la cannabis

La nueva ley del país no sólo legaliza el cáñamo, sino que cambia por completo la política de Ghana en materia de drogas ilegales.

Ghana acaba de legalizar el uso médico e industrial del cáñamo, uniéndose a la pequeña pero creciente ola de reforma del cannabis en África que incluye Marruecos y Ruanda, entre otros. Fue el Parlamento de Ghana quienes el viernes pasado aprobaron el proyecto de ley de la Comisión de Control de Estupefacientes, que otorga a la Junta de Control de Estupefacientes del país (NACOB) poderes ampliados para regular el uso industrial de ciertas sustancias prohibidas.

Las empresas ghanesas han utilizado tradicionalmente el cáñamo para crear sacos de yute para envasar cacao y otros productos. Pero como las anteriores leyes antidroga del país prohibían la producción nacional de cáñamo, las empresas tenían que importar cáñamo de otros países. Ahora, los agricultores locales podrán producir este cultivo en su propia tierra y venderlo a las empresas locales.

El cáñamo también tiene otros miles de usos industriales, y tradicionalmente se ha utilizado para fabricar ropa, papel, fibra e incluso bioplásticos. La nueva ley también legaliza los productos medicinales, que podrían incluir productos con bajo contenido de THC y CBD, entre otros cannabinoides no psicoactivos.

Durante el debate parlamentario, los legisladores también añadieron una cláusula al proyecto de ley que legaliza la producción de cáñamo para uso médico e industrial. Al igual que Estados Unidos, Ghana impone un límite de 0,3% de THC a todas las plantas de cannabis legales.

Aunque la ley sólo se aprobó hace tres días, la incipiente industria del cáñamo del país está lista para el negocio. La Asociación de Cáñamo de Ghana (HAG) ya ha firmado un acuerdo con una empresa de cannabis de propiedad ghanesa en Portugal que se espera que genere más de 56 millones de dólares en los próximos cinco años.

El gran plan

La nueva asociación pretende abrir una plantación de cáñamo de 100 acres en Ghana, parte de la cual se exportará a otros países. La HAG ha calculado que podrá recaudar 2,8 millones de dólares por cada cosecha de cáñamo, lo que podría reportar al gobierno hasta 10 millones de dólares en impuestos.

La cláusula de legalización del cáñamo es sólo una pequeña parte del nuevo proyecto de ley de estupefacientes, que marca un cambio de paradigma en las políticas de drogas del país. El consumo de drogas ilegales se considerará a partir de ahora un problema de salud pública y no un problema penal, y el NACOB centrará las nuevas políticas en la rehabilitación de los drogadictos en lugar de encarcelarlos.

Aunque la marihuana sigue siendo un cultivo ilegal muy popular en toda África, el cannabis sigue estando estrictamente prohibido en la mayoría de las naciones africanas. Sin embargo, en los últimos años, un número creciente de naciones ha reconocido el potencial social y financiero de la legalización. Lesotho, Zimbabue, Zambia y Malawi han legalizado la marihuana medicinal en los últimos tres años, y Sudáfrica legalizó el uso completo para adultos en 2018.

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