Los beneficios laborales de la industria cannábica en Estados Unidos

Sólo durante el 2020, EE.UU. vio crecer en un 30% la fuerza laboral de la industria del cannabis. Eso son más de 77 mil personas que hoy se dedican a distintas áreas del negocio.

El mundo completo ha visto cómo cientos de miles de empleos se han esfumado. Estados Unidos, entre otros países más desarrollados, han logrado absorver este fuerte golpe. Aunque no de la manera que muchos creerían. La regulación de la cannabis en muchos de sus Estados Federales han permitido que sea la marihuana el impulsor de 77.000 empleos. Esto según un estudio hecho por Leafly que muestra que esta industria logró crecer más de un 30% en 2020 y que se espera emplee a más de 321.000 personas para final de este 2021.

Un mejor salario, una mayor flexibilidad laboral para tener vida personal o la sensación de sentirse valorado en el trabajo, son algunos de los motivos que han llevado a miles de trabajadores a dejar sus empleos y decantarse por la industria del cannabis. Solo en 2020, el cannabis movió cerca de 18.300 millones de dólares en Estados Unidos, un 71% más que en 2019, gracias a la pandemia y la entrada en vigor de nuevas legislaciones.

La mayoría de solicitudes corresponden a trabajadores del comercio minorista, los servicios de alimentación y la sanidad, sectores sobreexigidos durante los peores meses de la pandemia.

Aunque las expectativas de conseguir un salario mejor no se cumplen en la mayoría de puestos de nivel inicial, se trata de una industria en la que se puede ascender rápidamente hasta llegar a puestos con sueldos de seis cifras, según publica The Washington Post.

Conforme aumenta el negocio y el número de empleados, también lo hace el miedo a que el sector acabe pareciéndose al comercio minorista, con salarios bajos y una reducción del poder de los trabajadores. Para evitarlo, los grupos de defensa de los trabajadores del cannabis presionan establecer estructuras y salvaguardas desde el principio.

La apuesta Latinoamericana

Estados Unidos no está solo. Argentina, Colombia y México son algunos de los países que han tomado un paso adelante para tomar una porción de esta torta cannábica.

En el caso de la empresa Avicanna, la inversión en el país colombiano asciende a los 28 millones de dólares. La operación en Colombia es de cinco hectáreas cultivadas en Bonda, en el departamento de Magdalena. La canadiense tiene la capacidad de producir 30 toneladas de planta seca al año y sostiene hasta el momento 250 empleos locales. El presidente de la compañía, Lucas Nosiglia, denunció dificultades por demoras en las autorizaciones de exportación.

Por su lado, Alberto Fernández, presidente de Argentina, apoyó públicamente el desarrollo de una industria de la cannabis, regulando su consumo y producción.

Publicidad