Las posturas de los presidenciables sobre la marihuana

Desde el cambio total a la visión sobre las drogas hasta la continuación de políticas ¿Qué dicen los presidenciables sobre la marihuana? 11 de los 13 candidatos actuales, están a favor de regularla.

La marihuana se ha transformado en un tema relevante para las sociedades actuales. Y si bien existen otras prioridades en la sociedad, nada impide que se avance en una nueva propuesta sobre las drogas; aunque algunos obstinados quieran continuar con otra guerra imaginaria.

El fin de semana La Tercera hizo un resumen sobre las distintas posturas que tienen los candidatos presidenciales que, hasta ahora, han formalizado sus ganas para competir por la posición. Una diversidad de posturas que van desde los cambios estructurales frente a cómo se ve el problema de drogas hasta cambios cosméticos sobre la Ley 20.000.

La gran mayoría busca un cambio hacia la regulación o despenalización de la marihuana. De hecho, 11 de 13 quiere algún tipo de regulación para legalizar el consumo de la marihuana. En otras palabras, el 85% de los candidatos quieren cambiar la forma de enfrentar las drogas en Chile hacia una regulación completa, desde el cultivo, producción y consumo.

Los postulantes a favor de la regulación

Daniel Jadue (PC) lo dijo en marzo de 2019, cuando discutió con la Revista Cáñamo sobre la posibilidad de despenalizar la marihuana si fuera electo presidente. “Creo más en el modelo de Mujica (…). Te puedo contar la posición de Daniel Jadue. Yo soy partidario de legalizar completamente las drogas; de diferenciar claramente lo que es el delito de lo que es el consumo y lo que es la enfermedad, la adicción”, dijo.

Evelyn Matthei (UDI) lo dijo comenzando su campaña presidencial y se lo quiere dejar a la gente. Así lo aseguró en Tolerancia Cero: “En abril, cuando se hagan las elecciones, me gustaría que hubiera otra papeleta y que la gente diga: ‘Matrimonio Igualitario, sí o no, como lo hizo recién Nueva Zelanda¿Legalizamos o no la marihuana?, Eutanasia ¿Sí o no?”, decía enumerando cada idea con sus dedos.

Mario Desbordes (RN) se declaró partidario de abrir la discusión. “Si se llega a legalizar el consumo de marihuana de manera abierta, debería hacerse con las mismas restricciones que hay para el alcohol”, dijo a La Tercera. Ya como precandidato, en diciembre de 2020, dijo a radio Universo: “Estoy a favor de legalizar, pero creo que el debate hay que abrirlo primero (…) y no seguir frenando la marihuana medicinal que les hace tan bien a tantos niños”.

Heraldo Muñoz, abanderado del PPD a la presidencia, señaló que es partidario de la legalización del consumo de marihuana, pero bajo ciertas condiciones. Estas son, fundamentalmente, la regulación de su comercialización para “quitar el negocio a los narcos”. “He propuesto ir hacia la legalización del consumo de la marihuana, estrictamente regulado, como en Uruguay y varios estados de EE.UU. Hay que irles quitando el negocio a los narcos y regular estrictamente el resto de las drogas”, afirma a La Tercera.

Gabriel Boric (Convergencia Social) lo viene diciendo desde 2015, cuando apoyó el proyecto que permitía la legalización del autocultivo de cannabis y que hoy duerme en el Senado, en las manos de Carolina Goic. “Los más interesados en mantener la prohibición son los narcotraficantes. Hoy, voto a favor”, señaló en su Twitter el 7 de julio de ese año. El proyecto fue rechazado por la Cámara, y en noviembre de 2018, junto con otros diputados de la oposición, firmó para reactivar la iniciativa.

Sebastián Sichel, candidato presidencial independiente, dijo en enero a Radio Universo que no tiene problema “en legalizar la marihuana, pero hay una discusión en quién maneja la comercialización”. “Va por la despenalización del consumo, legalización del cultivo para uso individual. Pero no la creación de un mercado de distribución y comercialización. Hay que abrir una conversación sobre el rol del Estado en caso de generar un monopolio”.

Ximena Rincón (DC) dice que un punto de partida es la legalización del uso medicinal de la marihuana, pero que no se quedaría ahí: “(el uso medicinal) no es el límite de lo que estoy dispuesta en este tema”, aseguró en una carta de rectificación a La Tercera.

Paula Narváez (PS) afirma que “es esencial abrir el debate. Debemos avanzar hacia una restructuración de la regulación de la droga en Chile, donde las prioridades sean la reducción de daños y cambiar desde un foco de ‘políticas de drogas’, a un problema de salud pública”.

Los cambios intermedios

Pamela Jiles ha dicho insistentemente que sólo está de acuerdo del uso medicinal de la marihuana, y sólo por consumo no combustible. “Combato activamente la drogadicción, el narcotráfico, en todas sus formas”. Añadió que es “partidaria de la represión en todas sus formas del narcotráfico”. ¿La razón? “El problema del narcotráfico es el principal problema de las clases populares en Chile”. Sin embargo, también dijo que el único uso “comprensible” para la marihuana era el medicinal.

El presidenciable del Partido Radical, Carlos Maldonado, asegura que “el consumo de marihuana no es beneficioso ni para las personas ni para la sociedad”. Sin embargo, está abierto a discutirlo. “Este tema ha derivado hacia una cuestión de libertades personales. En ese sentido, lo miramos con predisposición favorable, aunque consideramos necesario un debate serio y profundo”. Además, está de acuerdo con una consulta ciudadana sobre el uso recreativo y medicinal.

Ignacio Briones (EVO) no tiene clara una posición, pero se ha visto abierto a una regulación más por temas económicos que de salud. “Cuando usted lo prohíbe crea mercado negro, que es lo que vemos, genera grupos de poder que son los traficantes, la violencia. Sí hay buenas razones económicas para liberalizar eso, pero eso es en el papel, desde la teoría pura y dura. Es un tema difícil, no tengo un pronunciamiento taxativo”, argumentó el ex Ministro de Hacienda.

Prohibicionistas del ayer y hoy

Tanto Joaquín Lavín (UDI) como José Antonio Kast (REP) son los únicos que se han mostrado en contra de un cambio en la políticas de drogas en Chile.

Lavín, por ejemplo, es reticente a la legalización de la cannabis, porque según él esto podría afecta “el rol del Estado en desincentivar y disminuir el consumo de drogas”. Al mismo tiempo, manifiesta que está “en contra” de todo uso de la cannabis.

Mientras que Kast no sólo está de acuerdo con Lavín, va más allá diciendo que “no solo nos oponemos a la legalización de las drogas, sino que proponemos endurecer las penas asociadas y aumentar las herramientas policiales para combatir con fuerza este retroceso”.

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