“Cuando los narcos entran en conflicto no es por el mercado del cannabis”

Eso lo asegura Rosario Queirolo, politóloga, quien analizó la experiencia uruguaya sobre la legalización de la marihuana en una entrevista con CIPER Chile. Cree que una de los principales puntos de la legalización es "desvincular" a consumidores del mercado ilegal y tener certeza de lo que se consume: "El narco vendía el prensado paraguayo, que estaba lleno de pesticida y anda a saber qué más".

Periodista: Cuando en Chile se piensa en la legalización de la marihuana uno de los argumentos más fuertes y repetidos es que va a servir para controlar el narcotráfico. ¿Es más seguro Uruguay después de legalizar la marihuana?

Rosario Queirolo: No. Esa fue la fantasía también en el origen de la legalización en Uruguay: que iba a tener efecto en reducir los crímenes relacionados a las drogas. Y eso es un disparate.

¿Por qué?

-Primero, porque todo lo que conocemos sobre marihuana indica que no es una sustancia que psicoactivamente lleve a las personas a cometer delitos. Al contrario, en general la gente queda más tranquila. Segundo, no es una droga cara ni genera tanta dependencia y entonces no se le pueden atribuir muchos delitos a los consumidores que no tienen su dosis; y tercero, no es el principal negocio de las bandas. Cuando los narcos entran en conflicto no es por el mercado del cannabis si no por otras sustancias u otras cosas. No hay que olvidar que la mayoría de las bandas no solo venden drogas, si no que pueden traficar armas, se vinculan con los robos en barrios o con el robo de autos para vender sus piezas, o se dedican a la trata de blancas. Entonces, creer que la legalización de la marihuana puede reducir la violencia o derrota al narco es un disparate. Pero tiene otras cosas positivas. Y el problema es que, como se le pide mucho a la legalización, no vemos los efectos buenos que sí produjo.

¿Cuáles por ejemplo?

-Que muchos usuarios de marihuana se desvincularon del mercado ilegal. Y eso es bueno porque el narco vendía el prensado paraguayo, que estaba lleno de pesticida y anda a saber qué más, y eso prácticamente desapareció de Uruguay. Los usuarios, además, al proveerse en farmacias o clubes de cannabis o con autocultivo, dejaron de relacionarse con personas que están vinculadas a la ilegalidad, sea un dealer o quien sea.  Y eso, sobre todo cuando eres menor, cambia tu situación vital. Hay estudios etnográficos que muestran cómo te afecta la vinculación con el mundo narco. No solo por el consumo, sino por quiénes empiezan a ser tus amigos, quienes tienen tu número de teléfono, etc. Si cortas esa red, como sociedad estás ganando mucho. O sea, esto no hay que mirarlo solo desde qué pasa con los narcos, si no qué pasa con los ciudadanos que son usuarios.

Rosario Queirolo, politóloga y doctora en Ciencia Política, University of Pittsburgh (EEUU).

Cuando el prensado paraguayo desapareció, me imagino que quienes lo vendían se dedicaron a vender otra droga, ¿no? O sea, no se retiraron.

-Si bien no hay estudios científicos que muestren aún, sabemos por el trabajo que hemos hecho de entrevistas, que muchos se pasaron a otro negocio. Perdieron el mercado de la marihuana, pero no por eso dejaron de ser poderosos y violentos.

Durante este periodo de la legalización de la marihuana aumentaron los homicidios en Uruguay. Sorprende mucho que hoy sea el cuarto país con más homicidios en Sudamérica ¿Se vincula esto con la legalización?

-No tiene nada que ver. Antes de la legalización se argumentaba, especialmente en algunos artículos académicos de EE.UU. que al legalizar la competencia iba a tensionar los mercados ilegales y estos aumentarían la violencia. Tal vez pensando en eso algunas farmacias no quisieron vender marihuana. Los dueños temían que los atacaran los dealers o quienes vendían en el barrio. Pero nada de eso pasó. Hoy hay robos a los clubes de cannabis y también robos de plantas a los autocultivadores, pero no hay nada que se pueda leer como “narcos contra la legalidad”. Por eso es difícil pensar que el aumento del delito tenga algo que ver con la legalización. La violencia existe porque esos grupos, pese a la legalización, siguen siendo poderosos.

¿Entonces que aumenten los homicidios durante la legalización es sólo una mala coincidencia?

-Hay una correlación, no una causalidad. Además, los homicidios venían aumentando desde antes. Lo mismo pasa con el consumo de cannabis en adolescentes: venía creciendo desde 2007 ¿Por qué creer que la legalización podría interrumpir esa tendencia? Esa es una forma naif de pensar. La regulación no es para los menores pues para ellos sigue siendo ilegal. Diría que, si se quiere que el consumo entre los menores caiga, hay que hacer campañas y programas de educación para atrasar la edad del primer consumo. Me parece que esos argumentos son demasiado exigentes con una política pública que tiene otros aspectos positivos.

Este es un extracto de la entrevista realizada a Rosario Queirolo en CIPER Chile. Te invitamos a leerla completa en el link de aquí abajo.

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